Este artículo problematiza la noción de pueblo y las formas de representación a partir de las reflexiones de Georges Didi-Huberman[i], situando el análisis en la experiencia de un taller de cine realizado en el Centro de Jubilados Virgen del Pilar de Agustín Roca, en el marco del programa Adultos Mayores con Derechos. En este contexto, las mujeres asumen un papel central como protagonistas y productoras de la narración audiovisual, desplazando la condición de figurantes y generando un espacio de visibilización, construcción identitaria y resignificación de la memoria colectiva. El pueblo aparece, entonces, como telón de fondo que interpela: escenario de instituciones, espacios públicos y vínculos comunitarios, pero también territorio vivido que se resignifica en la narración de las mujeres mayores.
En diálogo con la tercera edición del certamen Mayores con Derechos, que promueve la reflexión sobre la lucha y conquista de los derechos de las Personas Mayores. El artículo da cuenta que el análisis de la representación del pueblo y de los figurantes resulta fundamental para comprender el cine como herramienta de transformación social. Desde la interpelación de los afectos, la práctica audiovisual se configura como un dispositivo de memoria y agencia, capaz de visibilizar subjetividades históricamente relegadas y de abrir un horizonte crítico en el que las Personas Mayores, y en particular las mujeres, se reconocen como sujetos activos de derecho y de narración.